las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) son parte ineludible de nuestra vida cotidiana. La world wide web nos provee de recetas, nos ofrece información; nos permite comprar, jugar, hacer negocios, trabajar, conectar con personas de todo el planeta y hasta conseguir pareja. Las TIC van un paso más allá, están tan incorporadas a nuestras vidas que casi no lo percibimos. Están presentes, por ejemplo, cada vez que usamos el celular, cuando vemos televisión, si pagamos con tarjeta o cuando retiramos dinero de un cajero automático. Así, casi sin advertirlo, entramos y salimos del mundo digital en forma permanente. Nos vinculamos, nos movemos y nos expresamos en esa frontera difusa que separa lo on-line de lo off-line, lo que está por fuera de la red. Embarcados en esa vorágine cabe preguntarnos ¿en qué grado las tecnologías digitales influyen en lo cotidiano?, ¿dan forma a nuestras vidas?, ¿inciden en quiénes somos?. Sobre la influencia en la vida cotidiana, el escritor y docente de la UBA Julio Alonso destaca que el avance de las TIC -y en especial el uso de celulares y de computadoras portátiles- aumentó el flujo de información entre las personas. “En la última conferencia de Facebook, Zuckerberg -el creador de la plataforma- comentó que se envían 60 mil millones de mensajes por día, un número que impresiona a la hora de pensar la cantidad de información que circula entre los dispositivos”, explica. Textos, música, sonidos, fotos y vídeos circulan a diario entre amigos, familiares, parejas, compañeros de trabajo e incluso entre desconocidos. Van y vienen desde distintos puntos del planeta en cuestión de segundos y hasta comunican a personas contiguas. Hoy, casi todo lo que sucede es plausible de ser registrado, transmitido, comunicado. “Nunca antes en la historia las personas llevaron encima aparatos que pudieran grabar todo lo que sucede y con capacidad para transmitirlo. Es la primera vez que tenemos la posibilidad de ser como Funes el memorioso, el personaje de Borges que registra todo y no olvida nada”, reflexiona el periodista Nicolás Artusi sobre los celulares de última generación, que en Argentina porta el 60% de la población, según encuestas recientes de la consultora Kantar IBOPE. “Estamos todo el día con el teléfono viendo a gente que, a su vez, está viendo el teléfono. Hoy todo lo que nos ofrece la tecnología se va mezclando con lo que sucede. Se reemplaza la experiencia real por la mediatizada. Por ejemplo, hoy en el gimnasio, de 30 personas que había, 28 estaban con el celular encima y, a cada rato, dejaban lo que estaban haciendo para ver el teléfono”, continua Artusi. El filósofo italiano Luciano Floridi refuerza esta idea al afirmar que en la actualidad vivimos en una “infoesfera” en la que alternamos permanentemente entre lo digital y lo que está por fuera de la red y de las tecnologías. Según el pensador, estamos inmersos en una vorágine digital que influye directamente en lo que hacemos, en cómo percibimos y hasta en quiénes somos; redefine, entre muchísimas cosas, lo que es real, lo que es interesante y las formas de relacionarnos. Al tiempo que nos plantea desafíos y nos lleva a establecer estrategias para adaptarnos a los permanentes cambios digitales. Existen tantas estrategias como seres humanos conectados a las redes y lo digital. Artusi, por ejemplo, practica lo que él denomina “profilaxis tecnológica”, una técnica para alejarse de la tecnología y reconectarse con lo que sucede a su alrededor. Desde hace un tiempo, el periodista empezó a llevar en su muñeca un reloj pulsera, ya que cada vez que consultaba la hora en el teléfono terminaba inmerso en las redes sociales. “Si voy en auto, el celular lo dejo en el bolso y el bolso en el asiento de atrás. También apago el teléfono cuando estoy en casa. Tiempos extraordinarios exigen medidas extraordinarias”, define Artusi. Algunas de estas cuestiones serán abordadas en la conferencia magistral “Fragmentar el poder. Cómo las tecnologías digitales dan forma a nuestras vidas”, que Luciano Floridi brindará el sábado 23, a las 14 hs, en el Centro Cultural de la Ciencia (Godoy Cruz 2270, Ciudad de Buenos Aires). La charla se desarrollará en el marco de Ideas, el encuentro que organizará el Ministerio de Cultura de la Nación entre 22 al 24 de septiembre . Contará con la presencia de 13 oradores internacionales de primer nivel, junto a distintos pensadores argentinos que los entrevistarán y cruzarán ideas. La entrada será libre y gratuita con inscripción previa

4.1 Infromacions de papel de la tecnologia en el desarrollo humano

                                              ACTIVIDADES COTIDIANAS 


Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) son parte ineludible de nuestra vida cotidiana. La world wide web nos provee de recetas, nos ofrece información; nos permite comprar, jugar, hacer negocios, trabajar, conectar con personas de todo el planeta y hasta conseguir pareja. Las TIC van un paso más allá, están tan incorporadas a nuestras vidas que casi no lo percibimos. Están presentes, por ejemplo, cada vez que usamos el celular, cuando vemos televisión, si pagamos con tarjeta o cuando retiramos dinero de un cajero automático. Así, casi sin advertirlo, entramos y salimos del mundo digital en forma permanente. Nos vinculamos, nos movemos y nos expresamos en esa frontera difusa que separa lo on-line de lo off-line, lo que está por fuera de la red. 
Embarcados en esa vorágine cabe preguntarnos ¿en qué grado las tecnologías digitales influyen en lo cotidiano?, ¿dan forma a nuestras vidas?, ¿inciden en quiénes somos?.Sobre la influencia en la vida cotidiana, el escritor y docente de la UBA Julio Alonso destaca que el avance de las TIC -y en especial el uso de celulares y de computadoras portátiles- aumentó el flujo de información entre las personas. “En la última conferencia de Facebook, Zuckerberg -el creador de la plataforma- comentó que se envían 60 mil millones de mensajes por día, un número que impresiona a la hora de pensar la cantidad de información que circula entre los dispositivos”, explica. Textos, música, sonidos, fotos y vídeos circulan a diario entre amigos, familiares, parejas, compañeros de trabajo e incluso entre desconocidos. Van y vienen desde distintos puntos del planeta en cuestión de segundos y hasta comunican a personas contiguas. Hoy, casi todo lo que sucede es plausible de ser registrado, transmitido, comunicado.“Nunca antes en la historia las personas llevaron encima aparatos que pudieran grabar todo lo que sucede y con capacidad para transmitirlo. Es la primera vez que tenemos la posibilidad de ser como Funes el memorioso, el personaje de Borges que registra todo y no olvida nada”, reflexiona el periodista Nicolás Artusi sobre los celulares de última generación, que en Argentina porta el 60% de la población, según encuestas recientes de la consultora Kantar IBOPE.“Estamos todo el día con el teléfono viendo a gente que, a su vez, está viendo el teléfono. Hoy todo lo que nos ofrece la tecnología se va mezclando con lo que sucede. Se reemplaza la experiencia real por la mediatizada. Por ejemplo, hoy en el gimnasio, de 30 personas que había, 28 estaban con el celular encima y, a cada rato, dejaban lo que estaban haciendo para ver el teléfono”, continua Artusi.El filósofo italiano Luciano Floridi refuerza esta idea al afirmar que en la actualidad vivimos en una “infoesfera” en la que alternamos permanentemente entre lo digital y lo que está por fuera de la red y de las tecnologías. Según el pensador, estamos inmersos en una vorágine digital que influye directamente en lo que hacemos, en cómo percibimos y hasta en quiénes somos; redefine, entre muchísimas cosas, lo que es real, lo que es interesante y las formas de relacionarnos. Al tiempo que nos plantea desafíos y nos lleva a establecer estrategias para adaptarnos a los permanentes cambios digitales.Existen tantas estrategias como seres humanos conectados a las redes y lo digital. Artusi, por ejemplo, practica lo que él denomina “profilaxis tecnológica”, una técnica para alejarse de la tecnología y reconectarse con lo que sucede a su alrededor. Desde hace un tiempo, el periodista empezó a llevar en su muñeca un reloj pulsera, ya que cada vez que consultaba la hora en el teléfono terminaba inmerso en las redes sociales. “Si voy en auto, el celular lo dejo en el bolso y el bolso en el asiento de atrás. También apago el teléfono cuando estoy en casa.  Tiempos extraordinarios exigen medidas extraordinarias”, define Artusi.Algunas de estas cuestiones serán abordadas en la conferencia magistral “Fragmentar el poder. Cómo las tecnologías digitales dan forma a nuestras vidas”, que Luciano Floridi brindará el sábado 23, a las 14 hs, en el Centro Cultural de la Ciencia (Godoy Cruz 2270, Ciudad de Buenos Aires).La charla se desarrollará en el marco de Ideas, el encuentro que organizará el Ministerio de Cultura de la Nación entre 22 al 24 de septiembre . Contará con la presencia de 13 oradores internacionales de primer nivel, junto a distintos pensadores argentinos que los entrevistarán y cruzarán ideas. La entrada será libre y gratuita con inscripción previa



                              COMUNICACIÓN HUMANA



Hoy, nos enfrentamos a un reto de igual magnitud, los dispositivos móviles fueron inventados para que el humano pudiera hablar entre sus seres queridos o de interés, pero hoy, por las aplicaciones de chats, se empieza a perder la tradición de hablar con otras personas. Hoy, una gran parte de la humanidad se comunica cada vez más con las diferentes mensajerías a través de textos, por medio de símbolos llamados emoticones y  por medio de grabaciones. La humanidad está en la disyuntiva nuevamente de perder una parte de la tradición oral, para ganar rapidez y universalidad.
Tengo más de diez años impartiendo talleres enfocados a ayudar a los ejecutivos o políticos en el desarrollo de habilidades y competencias de comunicación, tanto para comunicarse de mejor manera en los ámbitos personales  y de negocios o para poder presentar de mejor manera sus ideas ante diferentes audiencias o medios de comunicación, a últimas fechas me encuentro con que los humanos estamos perdiendo el entendimiento y la habilidad para utilizar las herramientas naturales que tenemos para poder comunicarnos de mejor manera, como consecuencia de la digitalización y el crecimiento de la tecnología.
Y esto sólo se puede entender por tres factores.
  • Primero. El ritmo de trabajo que tenemos los humanos, sobre todo en las grandes zonas urbanas, aunado a las prisas, la necesidad de atender muchas cosas al mismo tiempo, y que implica también las preocupaciones por tener que trabajar más y que no alcance el tiempo de un día normal.
  • Segundo. La cantidad y la velocidad de información a la que estamos expuestos. El humano se está saturando de información, lo que hace que nuestros mecanismos de defensa cierren nuestras habilidades receptoras y, finalmente, las facilidades que nos genera los nuevos desarrollos tecnológicos, que, contrario con el punto anterior, nos facilitan tener más amplitud para tener información y comunicación con otras personas, pero al mismo tiempo que nos da esa ventaja, nos genera facilidades que nos cierran o limitan nuestras habilidades de comunicación.
  • Tercero. Una automatización de nuestros sentimientos, lo que hace que perdamos sensibilidad a las personas y a lo que nos rodea. Hoy es muy común ver en cualquier sala de juntas en cualquier empresa, a personas que no se comunican, y mientras todos llegan y empieza la reunión, los participantes están inmersos en sus teléfonos y nadie se hace caso.
  • A mis talleres, las personas llegan a reaprender las capacidades básicas que todo humano tiene y que son a través de ellas con las que se logra comunicar de manera natural con los demás.
He encontrado de mucha ayuda en este reaprendizaje, la utilización del antiguo concepto budista conocido como mindfulness, que a través de la atención plena y el desarrollo de una plena conciencia se puede, de una manera más efectiva, volver a la utilización de las habilidades para mejorar la comunicación entre personas.
Las herramientas que ofrece esta ancestral práctica ayudan en un mundo saturado de mucha información y gran velocidad de las transformaciones, además de la saturación de nuevas tecnologías.
Para mejorar los negocios, la política y generar cualquier transformación de negocios, no hay mejor herramienta que la comunicación entre los equipos de trabajo.

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